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miércoles, 1 de mayo de 2013

Reflexiones sobre la crisis (en el autobús de la muerte)

Parece que esta bitácora se esta convirtiendo en monotemática sobre mi transporte en LA. Pero en realidad es porque allí es donde surgen las mejores historias, el cruce con la gente de verdad, con la américa auténtica que no sale en las películas de Hollywood.

El otro día iba yo con mi nueva bici (preciosa y de paseo) yendo a coger el autobús se me salió la cadena. Y como buen manazas, puse la grasienta y lubricada cadena en su lugar. Al ser nueva, estaba demasiado lubricada. (me ahorro los chistes fáciles).

Me puse las manos como un crucificado. Y en el banco de al lado, estaba un señor de pigmentación mucho mayor que la caucásica, que me ofreció un pañuelo de papel. Dudé unos instantes sobre su procedencia, pero me pareció totalmente descortés negar la ayuda de ese señor mayor.  

Dentro del bus, el anciano rebuscó entre sus pertenencias y me ofreció una toallita húmeda. Tuve que volver a aceptar. Me contó que son las que hay en las puertas de los supermercados, que suele hacer acopio de ellas. Yo le dije que ya las conocía.

En la conversación, me preguntó si era italiano. El hombre había estado en España durante el franquismo y entonces le pareció un país muy pobre de Europa, más que Grecia. Por lo visto, el hombre, de aspecto ‘vagabundil’ con múltiples mochilas, había estado posteriormente en un congreso en Noruega en donde se hablaba del milagro español.

Con el paso de los años, el amable señor de los klínex me dijo que estuvo hace unos años en Madrid y le pareció estar en Hong Kong. Eso es. De los más miserables a Hong Kong. La subida fue mayúscula. La hostia... La hostia todavía está por ver hasta cuándo llega.

El hombre, de Liberia y de la raza del presidente se bajó a las 3 paradas. Sus palabras con acento africano me dejaron pensando. Otra historia más de los autobuses de LA.

Hasta la siguiente desde Los Anyeles (como dicen los nacidos en la zona)

Hipster descansando en Bus (GLH)

miércoles, 20 de febrero de 2013

El autobús del terror II

El mini Eminem (GL-H)
Los buses de Los Ángeles, pueden ser todo lo asquerosos y malolientes que queråis. Pero sin duda son una fuente inagotable de historias, anécdotas y chascarrillos.

En esta segunda entrega, mucho menos espectacular, quiero dejar detalles de lo vivido en esos carros motorizados.

Una soleada mañana (como si fuera algo raro al sur de California), en la parada empezaron a discutir una pareja de afroamericanos. Entraron conmigo al bus y se sentaron con sus dos hijos cerca de mí. Los niños, preciosos pequeños color chocolate de unos 7 años y gemelos, habían sido vestidos cual rapero molón de la MTV. Con pendientes, gorra y toda la parafernalia del Hip Hop. Sólo les faltaba la ‘cadenaca’ de cuero. Uno de ellos, al ver que no les hacían caso, se puso a llorar. Preguntaban cosas sobre las paradas y el viaje a sus progenitores. Ni puto caso. Eran sin duda malos padres.

Otro día, unos horteras se piropearon mutuamente. La que inició los halagos era una señora de unos 50 palos que llevaba un sombrero como para ir a ver las carreras de caballos pero en negro. El tipo que recibía el cumplido, era un muchacho en la veintena, con unas mallas de leopardo prietas y farda paquete. Además iba peinado a lo Elvis-afro. Típico de las américas liberadas.

Un momento que también me llamó mucho la atención relacionado con la ropa, fue cuando un muchacho de unos veintipocos con muletas y pintas de Eminem color azabache, se dirigió a un señor de mediana edad para ofrecerle comprar su sudadera de publicidad. El chico se encaprichó con la prenda un poco retro y le ofreció 40 turkeys (o pavos en castellano en su defecto) al señor. A pesar de la insistencia del muchacho, que le rogó que le pusiera precio, el hombre de la sudadera, dijo que tenía valor sentimental y no la vendió. No pude ver mi primera transacción espontánea en un bus. Lástima.

Un fin de semana, que tenía que desplazarme por la mañana, me encontré en West Hollywood (el Chueca angelino con pasos de cebras multicolores) con un tropel de drags/travelos que todavía conservaban parte del maquillaje. Aparte de parecer un gallinero el lugar por la cantidad de plumas y el alboroto, se pusieron a comer. Me llamó la atención su dieta: pollo asado a las 10 de la mañana y fresas. Todo muy típico, el desayuno machote: birra y pizza, el invertido: fresas y aves sin plumas. Lo que aprende uno yendo en transporte público.

Muchas veces, no funciona la máquina dónde pagar. Si vas con tarjeta, pagas. Si no. Viaje gratis. Sin embargo, luego cuando un yonki-mendigo-persona rara, no quiere/puede pagar, montan un pollo enorme para que pague. Coherencia.
Señor que hablaba solo

Mi bici en el bus del terror con miedo a conductores asiáticos

martes, 12 de febrero de 2013

Mi Must, segundo mes


Ha sido un mes diferente, de transición hacia una ‘normalidad’ en el otro lado del charco. Se acaba la novedad y ya no hay tantas cosas guays que hacer por primera vez. El niño con zapatos nuevos, ya los tiene un poco desgastados. Estoy perdiendo la inocencia de un recién llegado. Los ojos de sorpresa y asombro me están convirtiendo en un angelino más. Pero bueno, uno va aprendiendo poco a poco algo del idioma de Scarlet Johanson (sí, se abusa a otorgarle la exclusividad del idioma a Shakespeare) y de una gran ciudad.

CHECKS

Granizado dulzón, Fresisuis (GLH)
He tomado un Fresisuis como en los Simpson. Era rollo light y de melocotón y mandarina. Rico, dulzón a rabiar. Una especie de granizado con gelatina en el fondo. Otra guarrada americana más.

Ir a una entrega de premios. Creo que alguna mierda ya he escrito sobre los Globos de Oro. Nada del otro mundo.


NUEVOS MUST


Ducharme en una boca de agua callejera para apagar los incendios.

Ver una pelea de barro/ concurso de camisetas mojadas (no es machista, pueden ser hombres corpulentos los que participen, o no?)

Conocer a un abogado picapleitos con camisa hortera.

Ponerme una camiseta con una mano señalando que estoy con un estúpido.

Comer en una furgoneta callejera (CHECK). Tenían hasta Facebook. Nos llevan años de adelanto...

Que me limpien el coche colegialas para irse de viaje de fin de estudios. El problema es que no tengo coche que limpiar. Pero si no, la bici.

Ir a Las Vegas y decir: “Todo al rojo!” Y el pobre Carrillo se revuelve en su tumba...

Disfrazarme para ir a un estreno de cine

Participar en una batalla campal de comida. Con espaguetis con albóndigas, como debe ser.
Comprar algo por Internet a un desconocido y que te lo lleve a casa (CHECK). Ya tengo sofá, muy barato y traído a casa por una actriz galesa. Limpio y nuevo. Ya hago vida de salón.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Peluquería

Foto desgraciada e indiscreta (G L-H)
Sí. Aquí en Estados Unidos son tan desarrollados como en Europa y tienen también peluquerías. Lo cierto es que yo llevaba ya varios años sin cortármelo en un lugar profesional. Desde aquí lanzo las gracias a mis cortadores de esta época que han logrado un resultado mejor y sobre todo más económico que el dispensado en el establecimiento al que he acudido.

Era un sitio enorme y chulo. Empapelado con pósters de grupos de músicas solapados entre ellos. Al tocarme el correspondiente turno de pérdida de pelo, el tipo se ha presentado y me ha dado la mano. La verdad, ignoro si en Hispania se hace (llevo algunos años sin aparecer por esos locales), pero de las últimas veces que estuve no me queda un recuerdo de ese momento. Sin embargo, me parece un adelanto. Conocer al menos el nombre de la persona que te va a manosear la cabeza durante un buen rato. Que casi toca tu cerebro y tus pensamientos. Que va a conocer a tus piojos, canas y caspa. Se va a familiarizar con una parte de tu cuerpo que nunca podrás mirar directamente sin la ayuda de espejos. Me parece que es un adelanto de la civilización anglosajona. Normal que dominen el mundo con sus sistemas operativos. (claro, como que tiene algo que ver que el peluquero se presente con que todos tengamos Windows, Mac o Android, muy agudo Gonzalo... ;))

Aunque no haya salido muy feliz por el corte y el precio (desde aquí otro aplauso a todos aquellos cortadores amateur de estos años, os debo unas cuantas cañas...), tengo que alabar al tipo americano que me dio el masaje lavando el pelo. No sé si le gustaban los tíos, pero la sensibilidad con sus habilidosas manos para acariciar mi cuero cabelludo, ha sido probablemente una de las experiencias más placenteras que he tenido del otro lado del charco. Y por ser la primera vez que acudía al recinto, no me cobró los cinco pavos (sí pavos, pavos, ¡Como en las pelis!) que costaba el lavado de mi larga y por otro lado limpia melena.  Si vuelvo diré que es la primera vez que estoy, no me apuntaron ni nada. ¡Qué fáciles son de timar estos americanos!

¡¡Hasta la siguiente desde California!!

PD: Sí, ya sé que el tema va poco con el día. Pero prefiero pensar que no es el día que es y que no echo de menos a nadie y que nadie me echa de menos.
Ya me voy acercando a otras culturas que desprecian los prepucios... (G L-H)

sábado, 22 de diciembre de 2012

Mi must

Hooters fichado (G L-H)

Partido de los Lakers
Asistir a una reunión de Alcohólicos Anónimos
Ir a un supermercado tocho rollo Walmarkt
Hacer la colada en una lavandería (CHECK)
Ir a ver un Late night en directo
Hacer un tramo de la ruta 66 (Semi check?)
Beber limonada de un puesto de un niño
Jugar al fútbol en USA (soccer)
Encontrarme con alguien de mi ciudad
Decir a un indígena: Ey dude (CHECK)
Vivir un terremoto y sentirlo
Hooters
Partido de ligas universitarias
Ir a una subasta de trasteros
Comer en un restaurante que haya salido en Man vs Food (Crónicas carnívoras) o en que haya pasado Gordon Ramsey de Kitchen Nightmares (Pesadilla en la cocina)
Hablar con un vagabundo con carrito de la compra (como en The Wire) (CHECK, pero no se que me decía la tipa)
Comprar algo en un sitio de cosas de segunda mano auténtico (no una mierda de Cash Converters)
Asistir a una fiesta con vasos rojos (universitaria o no)
Conocer a un hombre que me diga que España es Sudamérica (lo huelen por la corrupción)
Conocer el rito de alguna religión 'diferente'. Judía, mormona o de negros cantarines.
Ver a algún famoso (CHECK)
Cocinar algo típico de la península a miles de kilómetros (casi, lasaña)
Ver estudios de series de tele y de cine
Conversar con latinos en una esquina en busca de curro (CHECK, ni hablan castellano algunos)
Encontrar un mercadillo casero de cosas de segunda mano en un jardín
Quedar con desconocidos a través de Internet (CHECK)
Poner pasta en un parquímetro individual sin tíket (CHECK)
Dar la manoun policía con mostacho (con un motivo baladí)
Ir a un museo con huesos de dinosaurio gigante
Visitar un instituto con taquillas y su autobús amarillo, (ojalá pudiera asistir a una guerra de comida)
Hablar con algún famoso sobre mi procedencia europea.

Si se os ocurre algún plan más que merezca ser vivido y sea legal, no dudéis.

¡Hasta la siguiente, desde donde sea! (Igual en California)

martes, 18 de diciembre de 2012

Spanish food en LA

Chorizo a precio de político $10,50
Entre las exquisiteces que me he podido encontrar en menos de una semana, lo cierto es que me he topado con bastantes más cosas de las que esperaba en el 'nuevo mundo'. En otro momento os hablaré de los supermercados, pero hoy es el turno de sentirse orgulloso de la tradición gastronómica peninsular que ha hecho que vuelen alimentos prestigiosos hasta este curioso enclave.

Esta micro muestra de alimentos de origen peninsular, los he hecho solamente en dos supermercados y en una cafetería-restaurante-tienda gourmet. Todas en LA. (Los Ángeles para los de la Logse y otros planes de estudios poco agraciados).

Ibérico y García Baquero (G L-H)
Como pueden ustedes observar, he visto chorizos ultracaros, quesos de todo tipo (incluso de la amada Murcia, un saludo a todos los murcianos que me lean), vino, bonito, tortas de aceite... Mucha 'mierda' 'pa' llenar el buche mientras se echa de menos el país que me vio a nacer. En realidad no pienso comprar nada de eso a precios prohibitivos, aunque ya haya probado el vino riojano en EEUU.

Además de todo lo que os he dejado aquí en forma de documentos gráficos, también he visto aceite, del que comentaré en el futuro alguna cosilla curiosa.
¡Hasta la próxima desde California!

Oil Slap (G L-H)

Say Cheese... Or Whiskey (G LH)


Murcia, qué hermoso es tu queso (G L-H)
Túnidos vajcos (G L-H)
Vinos riojanos de Marqueses (G L-H)

domingo, 16 de diciembre de 2012

Lavando trapitos en LA

Un retrasado fingiendo meter su jersey
El pasado sábado fuimos a lavar la ropa. En EEUU, excepto la gente con chalets o casas grandes, no se posee lavadora. En algunos edificios (como en el que probablemente viviré), hay lavadoras comunes en las que se echan monedas y se llevan los 'trapitos' sudados y manchados. Como en Big Bang Theory. Un apasionante momento para conocer el vecindario y liberar de basura el móvil durante la tediosa espera.

Desgraciadamente, la lavadora del inmueble en el que estoy ahora viviendo temporalmente, no se encuentra disponible en la actualidad, por lo que hemos tenido que ir a un lavadero público. Un lugar dónde la gente pasa la mañana, se bebe una cocacola y espera sentado. Algunos van en compañía para conversar durante esos minutos.

Las máquinas van a monedas, pero dado el poco valor de las mismas hay que sacar cambios, ya que se usan poco en el país, donde son más populares los billetes de un dólar (algo menos de un euro). Afortunadamente hay máquinas para que te den metal de la divisa norteamericana para utilizar las máquinas. Por unos tres dólares, puedes lavar una grancolada y secarla durante 40 minutos.  
RAE: Sima: Cavidad grande y muy profunda en la tierra

También tienes para comprar detergente y suavizante si se te ha olvidado, así como bebidas frías. Un acto totalmente anglosajón, que ya puedo decir que he hecho. Lleno de latinos y de carteles curiosos en castellano.

Sinceramente, a pesar del acto social, me quedo con nuestra lavadora al lado del horno. Evidencia que pasamos tiempo en la cocina y que aprovechamos ese momento para meter nuestros trapitos en ese maravilloso electrodoméstico. Y encima somos más ecológicos. Aquí no tienden la ropa. Siempre usan la secadora. (se nota que soy Green)

Con este vídeo costumbrista, que realmente no aporta un mojón, os dejo hasta otra ocasión.
¡¡Hasta la siguiente desde California!!



jueves, 13 de diciembre de 2012

Llegada al continente americano

Ya he llegado a América. Y todo estupendo. Ni ha sido tan complicada la aduana ni me ha pasado nada llamativo.

Mi primer destino por unas pocas horas ha sido el aeropuerto de Chicago. Allí he cogido un pequeño metro rollo el de la satélite de la T4 Madrid, donde me han llevado a otra terminal. En las dos horas y pico que he pululado por esos amplios pasillos, me he podido dar cuenta que estaba de verdad en EEUU. Desde los 8 Macdonals que tiene el aeropuerto (2 en los 200 metros en los que estaba), pasando por la comida china, pizzas, fajitas y demás mierda. Tenía que haber elegido Mauritania para mantener mejor la línea. Aunque lo cierto es que también hay bastantes sitios con ensaladas con buena pinta y mucho zumo multivitaminado. Uno de los primeros tópicos que se ha cumplido es ver a gente comiendo mientras anda. Y no era una hamburguesa, sino plato con tenedor de plástico.

Otro momento 'vivido' en lo poco que he estado era una borracha cincuentona ligando en el único bar de la terminal dando su tarjeta de visita a treintañeros. Un estilo de la jefa del representante de Californication, con traje y así. Negraco limpiador, hordas de maqueros con iphones en el suelo en busca de enchufe, señores con bigotaco trasnochado... La ficción, como seguramente comprobaré en los sucesivos meses, se cumple totalmente. Coro de señoras cantando canciones con motivo solidario, gente mayor con motivos navideños pueriles, periódicos autoservicio a monedas...

Cena In-n-out (GL-H)
Todo es real. En LA, mi destino final y que da nombre al blog LA Gonfidential, he estado cenando en un In-n-out. Parece ser mítica de la costa oeste de la comida típica de allí. Sobra decir que no eran ni macarrones con chorizo ni conejo a la jardinera. Estaba bueno pero sin más. Quizá tanto ver a Chicote y a Ramsey me ha hecho un criticón. Había refill de bebidas y míticos botecitos de ketchup con surtidor público. Nada de racanear con los sobrecitos. Mi amigo acompañante me ha desaconsejado que probara la Root Beer o cerveza de raíz, que había para servirse. Yo no le he hecho caso y casi vomito. Al final me he tenido que pasar a la Diet Coke, que aquí no es ligera, sino dietética. Cosas de esta gente y su dieta de la alcachofa.

Otro dato curioso que hoy he conocido es que las gasolineras tienen sólo un surtidor. En función de lo que pulses, la misma manguera te da los galones de petróleo del modo que necesite el motor de tu bólido. Y son interactuar. Solo tarjeta de crédito y pulsar botones. Se echan de menos los cedés de triunfitos y las panteras rosas.

Primera noche en USA (G L-H)
A mi llegada ha llovido bastante. Algo raro. Según los lugareños lo hace 5-6 veces al año. ¿Presagio de algo? En el fondo tengo ganas de vivir un pequeño terremoto. Que en el fondo es como los sofás vibratorios de los centros comerciales. Pero sin meter monedicas. Mañana madrugo. Os dejo.

¡¡Hasta la siguiente desde California!!