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martes, 12 de noviembre de 2013

Las hamburguesas de Sonia de la Ruta 66

Llevo ya unos cuantos meses hablando de América sin reparar en su mayor contribución al sobrepeso mundial. Las hamburguesas con patatas. Un plato nada desconocido en Europa, dónde se comen como filetes rusos a veces de grasientos que aquí.

El lugar más mítico y auténtico en el que he estado en este país, ha cerrado. No es ni gourmet ni admite florituras. Sonia es la asiática que regentaba un local en mi querido West Hollywood (en frente a una hamburguesería con banderas del arco iris mucho más grande y con mucha más cerveza), dónde uno tenía la sensación de ser teletransportado muchos años atrás.

Carta sencilla. Cuatro cosas. Patatas recién hechas. Siracha (salsa asiática mundialmente conocida pero hecha en el condado de Los Ángeles) y ketchup. Plato de papel personalizado. Cocinadas por un mexicano. La bebida servida por una señora octogenaria que a duras penas se sostiene en pie. Autenticidad a raudales. Fotos de famosos. Incluída en documentales de las hamburgueserías más míticas del país. Colas kilométricas para despedirse de sus encantos los últimos días de octubre.

Irv’s Burguer, con la querida Sonia se despide. Es un momento triste para América. Un momento triste para la humanidad. Volvamos al tupper de lentejas veganas que preparé con esmero hace un mes. Larga vida a los tascones. Larga vida a la ruta 66.

Ese dia llevaba polo verde y jersey marron. (GLH)

Hasta la siguiente desde la triste California!

domingo, 31 de marzo de 2013

Must Abril


Tras una ausencia, vuelven los must americanos. Un clásico con el que recomenzar una estela perdida por motivos editoriales.

Lo mejor de todo es que casi siempre estoy pensando en momentos ‘must’. La excusa para hacer algunas cosas es el mero ‘must’. El otro día estuve andando en bici con amigos y de repente ví un cartel pueril de un puesto de limonada. Y le dije: “Hoy no es el día, pero la limonada es un must que tengo”. A medida que se acerque el verano me imagino que proliferarán los puestos caseros como setas.

NUEVOS MUST:

Ir a un cine con letrero retro (CHECK)

Jugar en un minigolf con mierdas molonas, de las que se mueven. No vale hoyos con simples rampitas. Tiene que ser auténtico.

Llevarme comida sobrante de un restaurante en envases para llevar (CHECK)

Regalo de cumpleaños (al día siguiente) de Jack in The Box
Darle papel de aluminio a un vecino porque su perro feo estaba a punto de morir y comía muy exquisito (CHECK) En realidad no es un must, pero me ha parecido interesante colaros una pincelada de costumbrismo. Papel ‘albal’ resucitador, un prodigio sólo disponible en ciertos genes alaveses.

Conseguir canjear un regalo de cumpleaños de cupón en una franquicia de restauración. (CHECK) era un trozo de tarta de 1,57 dólares, pero menos da una piedra.



MUST REALIZADOS
.
Hooters (CHECK). Sí, el día de mi cumpleaños pude estar en esa cadena de restaurantes. Mucho pote en nuestro caso.

Estar en una casa de empeños. Concretamente en PAWN STARS, la mítica de la TDT española.  (CHECK) Se ha convertido en un Disneyland, venden más recuerdos de los presentadores que otra cosa. Abre 24 horas.


Ir a un tascón que saliera en algún programa de la tele. Chequeados los de Ramsey y de Man vs Food de la zona, no encontré mucho apetecible. Sin embargo aquí he descubierto otro formato maravilloso: Feed The Beast. Garitos auténticos, lo recomiendo (CHECK)

Semana Santa en Santa Mónica
Ir a las Vegas y decir “Todo al rojo” en la ruleta y ganar (CHECK)

Marzo ha sido un mes raro en la bitácora. ¿La primavera? ¿Los cambios horarios? ¿El rescate a Chipre? Debería ser un Must publicar una vez al mes. Y así prometo que lo será mientras siga aquí viviendo esta entretenida y a veces solitaria aventura americana.










¡Hasta la siguiente desde LA!

miércoles, 20 de febrero de 2013

El autobús del terror II

El mini Eminem (GL-H)
Los buses de Los Ángeles, pueden ser todo lo asquerosos y malolientes que queråis. Pero sin duda son una fuente inagotable de historias, anécdotas y chascarrillos.

En esta segunda entrega, mucho menos espectacular, quiero dejar detalles de lo vivido en esos carros motorizados.

Una soleada mañana (como si fuera algo raro al sur de California), en la parada empezaron a discutir una pareja de afroamericanos. Entraron conmigo al bus y se sentaron con sus dos hijos cerca de mí. Los niños, preciosos pequeños color chocolate de unos 7 años y gemelos, habían sido vestidos cual rapero molón de la MTV. Con pendientes, gorra y toda la parafernalia del Hip Hop. Sólo les faltaba la ‘cadenaca’ de cuero. Uno de ellos, al ver que no les hacían caso, se puso a llorar. Preguntaban cosas sobre las paradas y el viaje a sus progenitores. Ni puto caso. Eran sin duda malos padres.

Otro día, unos horteras se piropearon mutuamente. La que inició los halagos era una señora de unos 50 palos que llevaba un sombrero como para ir a ver las carreras de caballos pero en negro. El tipo que recibía el cumplido, era un muchacho en la veintena, con unas mallas de leopardo prietas y farda paquete. Además iba peinado a lo Elvis-afro. Típico de las américas liberadas.

Un momento que también me llamó mucho la atención relacionado con la ropa, fue cuando un muchacho de unos veintipocos con muletas y pintas de Eminem color azabache, se dirigió a un señor de mediana edad para ofrecerle comprar su sudadera de publicidad. El chico se encaprichó con la prenda un poco retro y le ofreció 40 turkeys (o pavos en castellano en su defecto) al señor. A pesar de la insistencia del muchacho, que le rogó que le pusiera precio, el hombre de la sudadera, dijo que tenía valor sentimental y no la vendió. No pude ver mi primera transacción espontánea en un bus. Lástima.

Un fin de semana, que tenía que desplazarme por la mañana, me encontré en West Hollywood (el Chueca angelino con pasos de cebras multicolores) con un tropel de drags/travelos que todavía conservaban parte del maquillaje. Aparte de parecer un gallinero el lugar por la cantidad de plumas y el alboroto, se pusieron a comer. Me llamó la atención su dieta: pollo asado a las 10 de la mañana y fresas. Todo muy típico, el desayuno machote: birra y pizza, el invertido: fresas y aves sin plumas. Lo que aprende uno yendo en transporte público.

Muchas veces, no funciona la máquina dónde pagar. Si vas con tarjeta, pagas. Si no. Viaje gratis. Sin embargo, luego cuando un yonki-mendigo-persona rara, no quiere/puede pagar, montan un pollo enorme para que pague. Coherencia.
Señor que hablaba solo

Mi bici en el bus del terror con miedo a conductores asiáticos

viernes, 15 de febrero de 2013

Desde La Senda al paseo de la Fama (colaboración con El Correo)


Hoy os voy a colgar una colaboración que he hecho con el diario local vitoriano El Correo para su edición digital. No cuento nada nuevo para esta bitácora, lo único llamativo para los fieles lectores, son algunos guiños a la tierra que me vio nacer, crecer y defecar. Muchas gracias.

http://www.elcorreo.com/alava/ocio/201302/15/vitoriano-hollywood.html


Nací en Txagorritxu en el 86 y vivo en Los Ángeles desde hace un par de meses. Como buena parte de mi generación, nos ha tocado vivir la famosa fuga de 'cerebros'. Volveremos. Mientras, hay que disfrutarlo y dar el callo en ultramar. De momento, voy a estar seis meses con una maravillosa beca del Gobierno vasco para trabajar en el extranjero, en este caso en la Meca del cine occidental.
Hollywood son varios barrios de Los Ángeles. A lo grande, como todo en este país. En lugar del paseo de la Senda, tienen el paseo de la Fama. A las pocas horas de aterrizar, debido a que estoy en una empresa audiovisual que cubre los eventos relacionados con el mundillo de las estrellas, estuve durante la presentación de la estrella en el paseo de Hugh Jackman. Me hizo mucha ilusión verle al australiano ya que mi abuela es muy fan de una de sus películas. Deberían hacer lo mismo en la Senda. Un buen reclamo para turistas: la estrella de Juanito, Martín Fiz o, por qué no decirlo, Iker Jiménez. Al menos aquí funciona.
Los Ángeles, la ciudad, es inmensa. Es lo opuesto totalmente al modelo sostenible gasteiztarra. La gente va en coche a todos lados con atascos eternos. Y el transporte público es... digamos simplemente que para gente con pocos recursos. Pese al glamour que puede tener la ciudad, sus autobuses son deplorables. He vivido momentos tensos, de gente que no quería pagar o que se caía de la borrachera que llevaba a las seis de la tarde. Incluso algún compañero de viaje me ha ofrecido alcohol en marcha para hacer la travesía más amena.
Las grandes diferencias sociales son algo evidente nada más bajar del avión. Yo he podido ver al 'malo' de la temporada pasada de Dexter (que es hijo de Tom Hanks) comprarse un café, mientras en la calle se paseaban mendigos con carritos de la compra. Da pena ver que en una ciudad donde mucha gente excreta dinero, haya tantas personas que duermen en la calle.

Superbowl y el 'streaming' del Glorioso

Recientemente, he tenido el placer de asistir a una de las celebraciones mås americanas que existen: la Superbowl de fútbol americano. No estuvo mal, pero me quedo con mi 'streaming' del Glorioso por la tele o por la radio mientras desayuno, cosas del cambio horario. Se hace raro, sí, pero esta temporada no es una mala razón para madrugar. Sin embargo, lejos de ver el partido de la final de las ligas americanas con los auténticos trozos de pollo frito y lugareños bebiendo cerveza, estuve con unos colegas filipinos que me invitaron a su casa.

Gracias a la generosidad y la hospitalidad de esta gente, he podido descubrir que la conquista del país asiático les ha dejado gran cantidad de palabras en su vocabulario de la lengua de Cervantes. Incluso comen una cosa similar a la paella que llaman 'arroz valenciana'. Además ese mismo día después del partido, uno de los filipinos nos enseñó dónde vive: en una mansión de Beverly Hills. No era el propietario sino el cocinero-portero de una familia que vive en un complejo que tiene tres edificios: uno enorme para el servicio (en el que estuve), otro para los dueños y otro para invitados. Cada uno con su correspondiente piscina. La finca era de semejante tamaño que desde el garaje de la entrada hasta el edificio principal se desplazan en carrito de golf.

El 'Bollywood' californiano es una ciudad cosmopolita a rabiar. Podrías comer cada día del mes en una tasca étnica diferente. Los barrios, a parte de los exclusivos Bel Air y Beverly Hills donde se 'hacinan' las estrellas, están separados por muchas zonas diferenciadas de los inmigrantes que fueron poblando el centro de la industria del ocio gracias al clima templado que hace todo el año. No se llevan los trenes de castañas para combatir el inexistente frío.

Por un lado, hay un barrio chino espectacular en el que no se oye hablar inglés, otro coreano, japonés, armenio, mexicano, zonas de salvadoreños, la pequeña Etiopía... Es la ONU en torno al 'show business'. Lo llamativo y raro es encontrarse con oriundos de la ciudad. En general la ciudad no es especialmente bonita. El glamour de unas zonas contrasta con unos céntricos rascacielos rodeados por kilómetros y kilómetros de casas y oficinas de no más de dos alturas. ¿Redensificaciones? No, gracias.

Hace unas semanas estuve en los Globos de Oro (sí, como diría el tópico la antesala de los Óscar). Nada destacable. Mucho postureo y muchas caras conocidas. Pude pisar la alfombra roja, pero nadie se fijó en mí. Bueno sí, una pareja de mexicanos, para que me apartara y se sacaran una foto.
Sin duda lo que más echa un alavés de menos en estas tierras (a parte de su querida familia y amigos), es poder tener un sitio donde pasear y tomar algo. Aquí andar es de pobres. Aparte de la playa de Santa Mónica, donde Schwarzenegger se 'mazaba' antes de ser gobernador, es raro ir a tomarse una caña por ahí. Cuando van a los bares, van a emborracharse. Y les echan si les notan un poco achispados. A ver cuando inventan el pintxo-pote por Skype y nos tomamos algo. Un saludo desde Hollywood.

sábado, 12 de enero de 2013

Un mes en América


Ya ha pasado un mes desde que llegué a la tierra de las oportunidades. La verdad es que está siendo entretenido y un reto constante día a día. Hacer balance ahora es un poco prematuro (como los bebés de incubadora, como yo fui, que iba a ser retrasadico según decían los médicos, que acertaron de pleno) pero no me puedo quejar. A ver si los meses que quedan son tan divertidos y variados como han sido esta mitad de diciembre y de enero.

LOS CHECK DEL MES

Ricas y veganas
Ir a un supermercado tocho rollo Walmarkt. He estado en el Costco. Increíble. Es una especie de Macro en dónde te venden cosas enormes. Divertidísimo. Increíble. Camisas de Calvin Klein originales a 20 pavos.

Cocinar comida española: Lentejas vegetarianas. Ricas.

Asistir a una fiesta con vasos rojos (universitaria o no). A dos. Una en nochebuena que os relaté y otra en nochevieja. En la segunda jugué por primera vez al beerpong (CHECK NUEVO) y les gané a los americanos en su propio juego. Como ganar a los ingleses al fútbol, pero más difícil.

¿Alguien quiere jugar conmigo?
Encontrar un mercadillo casero de cosas de segunda mano en un jardín: compré una batidora americana, sí americana en América! No digo el precio porque me da vergüenza. Le pregunté el origen a la familia que lo vendía, y sólo puedo deciros que se produce mucho opio en la zona.

Comprar algo en un sitio de cosas de segunda mano auténtico (no una mierda de Cash Converters) Un juego de Trivial de los Soprano, un pantalón y una corbata. Muy barato. Además, ya tengo fichadas cosas para amueblar mi hogar.

NUEVOS MUST

Desayuno típico americano en un restaurante (CHECK)
Ir a una ceremonia de entrega de premios (algo me huele que mañana haré un check en toda regla en el Beverly Hilton, algo os contaré esta semana)
Surfear
Jugar al póker con billetes en la mesa
Invitar a mis compañeros de curro a donuts de colores
Reto dietético
Tomar un fressysuis en un 7/11
Ir a una noche de terror en el cementerio
Asistir a un encuentro de gente desconocida (CHECK)
Cenar a las seis de la tarde (CHECK)
Ir a pescar a la casa de un lago
Cazar un ciervo con un colega con bigote
Comer malvaviscos en una hoguera
Ver los fuegos artificiales el 4 de julio
Celebrar el año nuevo chino
Ir a una convención del cómic/estreno disfrazado
Jugar al ajedrez en un parque con señores mayores
Comer en un restaurante y lograr un reto para que pongan tu foto en la pared (localizado y asequible)

¡Hasta la siguiente desde Los Ángeles!

miércoles, 9 de enero de 2013

Las bebidas americanas guarras I


Viendo el éxito de las guarras, he decidido seguir con ese apasionante mundo turbio, lleno de fango y de los bajos fondos. 2013 podría ser un año apasionante para LA GONfidential, aunque se haya vuelto cerdo. Hoy hablaré de la bebida GUARRA. Con mayúsculas

¿Yo? Sólo tomo limonada rosa.
Las bebidas en la primera potencia mundial son todo un mundo por descubrir. Bueno, todo por descubrir no son exactamente. Se rumorea que han llegado al viejo continente algunas marcas de EEUU como Coca Cola, Pepsi, Fanta o 7 Up. El Kas, como bien sabe la audiencia es alavés.

El tópico de que los americanos beben cosas muy raras es totalmente cierto. En el post de hoy sólo voy a comentar algunos de los líquidos que más me han llamado en estas casi cuatro semanas. Aquí en lugar de preguntarte qué sabor o bebida es tu favorita, te preguntan cuál es tu colorante favorito y tu mezcla más apreciada.

Si ponéis bote, me atrevo a probarlo...

Si la Cocacola te parece dulce, probarás la Coca Cola con Vainilla. Si te gustan los Mon Cherí, probarás la Cherry Coke zero o la 7 Up Diet Cherry. ¿Que encuentras que los limonada tiene que ser rosa? ¡Toma limonada rosa! Estas fantásticas combinaciones sólo pueden explicarse de la siguiente manera: droga. Los directivos de marketing de las grandes corporaciones son unos jodidos yonkis. No hay cabeza humana que se explique eso. Pero lo peor es que filtran parte de esos estupefacientes en las bebidas. El otro día, comiendo fuera con compañeros de la empresa, uno estuvo seriamente pedirse un batido, ¡de cocacola avainillada! Insisto, única explicación posible, los psicotrópicos y mierdas ilegales en gran parte del mundo, que toman esos creativos. O que fueron a Afganistán y les rociaron las papilas gustativas con ácido. Pero parece poco verosímil.
No está mala esta mierda.

De todos modos, quizá nos parecemos un poco a ellos en el tema las bebidas guarras y hacer combinaciones extrañas. ¿A quién más se le iba a ocurrir mezclar el vino con la cola? Sí, esa bebida isotónica (que beben niños, atletas y ancianos), cuyo misterio radica en mezclar sus ingredientes en unas mágicas proporciones con precisión de cirujano. O la cantidad de chupitos de colores y densidades varias que copan las barras de los bares repletos de juventud y olor a humanidad con música alta. (menuda reflexión de la tierra patria me sale a 9.000 km...)

El Mon Cherí bebible
A pesar de que a los americanos les puede sobrar algún que otro kilito de más, también se cuidan. Bebidas light a cascoporro. Light de todas las mezclas extravagantes que se inventan. Pero claro, ellos a la Cocacola light no la llaman así. ¡¡La llaman Diet!! De dieta... Y sabe peor que la que se embotella en Europa. Pero en general la beben de grifo, ese aguachirri que les permite rellenar infinitas veces en la mayoría de los sitios, que conocemos bien por algunas franquicias americanas afincadas en la península.

En definitiva estos tipos son como David de Jorge pero en sociedad. Unos guarrindongados no sólo de viernes, sino de toda la semana completa, incluidos festivos de guardar. Os dejo con unas cuantas fotos tomadas por mí de esos brebajes, que bien podría haber tomado Obélix en la marmita que le dio los superpoderes de por vida.


¡¡Hasta la siguiente desde California!!
Al menos no engorda...