Parece
que esta bitácora se esta convirtiendo en monotemática sobre mi
transporte en LA. Pero en realidad es porque allí es donde surgen las
mejores historias, el cruce con la gente de verdad, con la américa
auténtica que no sale en las películas de Hollywood.
El otro día iba yo con mi nueva bici (preciosa y de paseo) yendo a
coger el autobús se me salió la cadena. Y como buen manazas, puse la
grasienta y lubricada cadena en su lugar. Al ser nueva, estaba demasiado
lubricada. (me ahorro los chistes fáciles).
Me
puse las manos como un crucificado. Y en el banco de al lado, estaba un
señor de pigmentación mucho mayor que la caucásica, que me ofreció un
pañuelo de papel. Dudé unos instantes sobre su procedencia, pero me
pareció totalmente descortés negar la ayuda de ese señor mayor.
Dentro
del bus, el anciano rebuscó entre sus pertenencias y me ofreció una
toallita húmeda. Tuve que volver a aceptar. Me contó que son las que hay
en las puertas de los supermercados, que suele hacer acopio de ellas.
Yo le dije que ya las conocía.
En
la conversación, me preguntó si era italiano. El hombre había estado en
España durante el franquismo y entonces le pareció un país muy pobre de
Europa, más que Grecia. Por lo visto, el hombre, de aspecto
‘vagabundil’ con múltiples mochilas, había estado posteriormente en un
congreso en Noruega en donde se hablaba del milagro español.
Con el paso de los años, el amable señor de los klínex me
dijo que estuvo hace unos años en Madrid y le pareció estar en Hong
Kong. Eso es. De los más miserables a Hong Kong. La subida fue
mayúscula. La hostia... La hostia todavía está por ver hasta cuándo
llega.
El
hombre, de Liberia y de la raza del presidente se bajó a las 3 paradas.
Sus palabras con acento africano me dejaron pensando. Otra historia más
de los autobuses de LA.
Hasta la siguiente desde Los Anyeles (como dicen los nacidos en la zona)
Hipster descansando en Bus (GLH) |
Ahora más que Hong Kong esto parece un Ko Hon. Tienes que hablar más de la américa que no sale en las películas!!!!
ResponderEliminarAmigo Navas, no existe esa América que no se habla en las películas.
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